Es necesario buscar el por qué está ocurriendo esto en las escuelas. En primer lugar, debemos mencionar que durante los últimos cincuenta años, los ámbitos económico, social y cultural, han dado un vuelco en todo el mundo, mientras que en educación no se ha movido ni un ápice en lo referente a los programas y objetivos.
Por otra parte, encontramos que la mayor parte de nuestros sistemas educativos están desfasados y son anacrónicos, ya que se crearon en una época distinta para responder a retos diferentes.
Una vez dicho esto, nos preguntamos qué podemos hacer para que los niños no se aburran en el colegio y para encontrar su talentos y capacidades.
En mi opinión, la respuesta se encuentra claramente en la motivación. Es verdad que no aprendemos repitiendo si no haciendo, cuando nos emocionamos, por eso hay que transformar la escuela, para que estimule la creatividad y la pasión por el aprendizaje.
Pero es cierto que lo primero que hay que hacer para esto es averiguar las inquietudes de nuestros alumnos, y posteriormente captar su atención mediante aquello que les apasiona.
Si no somo capaces de conseguir todo esto, los profesores habremos perdido la mafia del viaje y podremos ocasionar la pérdida del interés también por parte de nuestros alumnos en su aprendizaje.