Después
de ver este vídeo, es imposible que nos resulte indiferente y dice mucho de cada
persona su reacción al verlo.
Mario,
el niño protagonista tiene gustos muy diferentes a los niños de su clase y se
identifica más con los gustos de las niñas. Para él esto no es nada raro ni lo
ve como algo malo con lo cual no repara en pintarse las uñas o ir a clase con
un vestido de su hermana. Pero cuando llega al colegio, se encuentra con una
realidad completamente diferente. Para el resto de sus compañeros esto no es
“normal” y no dudan en reírse de él. Pero al fin y al cabo son niños, y ellos
aún no tienen criterio propio, critican lo que están acostumbrados a ver que se
critica en su entorno.
Lo
que me parece mucho más preocupante es la actuación tanto de la profesora como
del director e incluso del padre. Tres personas completamente adultas que se
supone que deben ser tolerantes y críticas y que en cambio tratan al niño como
si de un terrorista se tratara. En mi opinión ellos no son quienes para juzgar
al niño, yo creo que más bien tendría que ser al revés puesto que él no ha
cometido ningún crimen para tratarle de esa forma y demuestra mucha más
madurez, tolerancia, espontaneidad y naturalidad que todos ellos juntos.
Por
otra parte, encontramos la actitud de su amiga, que es la única con la cual
Mario puede mostrarse como es y que le acepta siendo él mismo. Pero le da un
consejo y es que eso sólo puede hacer cuando estén solos. Esto nos muestra como
las personas no se encuentran con libertad.
Todo
esto nos da una idea de cómo actúa nuestra sociedad actualmente, incluso a un
niño pequeño ya le ponemos etiquetas por sus gustos y comportamientos.
Supuestamente, todos deberíamos ser como esa niña y tener empatía antes de
criticar a las personas, pero en la realidad, desgraciadamente, los que abundan
son personas como la profesora, el director o el padre.
En
nuestras manos está que en las futuras generaciones haya cada vez más Elenitas
y menos directores.
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